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El periódico digital de 1936

15 de julio de 1936
15 de julio de 1936
Sucesos

Un muerto y dos heridos graves al derrumbarse una cueva en Gran Canaria

Trabajaban extrayendo picón en El Camello, El Carrizal, cuando el techo se desplomó sepultando a los tres operarios
Un muerto y dos heridos graves al derrumbarse una cueva en Gran Canaria
José Matos Perdomo, herido gravemente en el accidente
Por J. Pedrosa

Las Palmas de Gran Canaria. En El Carrizal, en Gran Canaria, en el lugar conocido como El Camello, ha tenido lugar un trágico accidente en el que un obrero de 30 años ha perdido la vida y otros dos, de 24 y 21 años, han resultado con heridas de gravedad.

Los hechos han ocurrido mientras trabajaban, junto con otros operarios, extrayendo picón en El Camello, cuando de repente se ha desplomado la parte superior de la pequeña cueva, cayendo las piedras y la tierra sobre tres obreros, quedando sepultados.

Diego López, el capataz, ha sido el que más daños ha sufrido, teniendo en cuenta que en el momento del derrumbe se encontraba retirado del resto de sus compañeros, es decir, en el preciso lugar en el que cayeron la mayor cantidad de guijarros. Mientras que José Matos y Francisco Rodríguez estaban en la base de la cueva, por lo que pudieron salir fácilmente, aunque con heridas.

Los tres operarios fueron conducidos rápidamente por sus compañeros, en una camioneta de volquete, a El Carrizal, y de allí les trasladaron en dos vehículos a la Clínica del Carmen de Los Llanos, en Telde.

López tenía muchas contusiones y fracturas en distintas partes del cuerpo, tan graves que ha fallecido apenas dos horas después de ingresar en el centro médico. Deja mujer y dos hijos de corta edad. Matos y Rodríguez presentaban diversas contusiones y su pronóstico es grave.

La «premonición» de Diego López

Uno de los obreros heridos ha manifestado que el fallecido, al ver que se había excavado cerca de un metro de profundidad, había dicho «a mí me parece que esto se va a caer». Los demás operarios no le hicieron caso y continuaron trabajando. Tan solo unos minutos después, como si de una premonición se tratase, tuvo lugar el derrumbe.

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