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30 de junio de 1936
30 de junio de 1936

Espectáculo bochornoso en la Cámara: dos diputados llegan a la agresión personal

Al discutirse la prórroga de los presupuestos, el socialista Belarmino Tomás y el cedista Antonio Bermúdez Cañete intercambiaron puñetazos
Espectáculo bochornoso en la Cámara: dos diputados llegan a la agresión personal
Congreso de los Diputados
Por D. Medina

Madrid. Nuestra compañera en la capital nos ha relatado que en la sesión de la Cámara, cuando se discutía el dictamen de la Comisión correspondiente sobre la prórroga de los presupuestos, los diputados Belarmino Tomás y Antonio Bermúdez Cañete llegaron a la agresión personal, con un intercambio de puñetazos.

Todo comenzó cuando, en su turno de palabra, Bermúdez Cañete, diputado de la CEDA, afirmó que en este dictamen «se ha incluido alegremente una partida de 16 millones de pesetas para la sustitución de la enseñanza religiosa».

Añadió, además, que tratándose de una autorización de prórroga «no pueden variarse las cifras de los presupuestos sin faltar a los preceptos reglamentarios y constitucionales. Con ello se persigue solamente un fin sectario a costa de la economía nacional, destruida por la política del Gobierno, y se pretende desarraigar la educación cristiana para sustituirla por otra impía y materialista».

En ese instante los diputados de la mayoría protestaron ruidosamente y Bermúdez Cañete continuó su alocución censurando el sistema de prórrogas presupuestarias: «En el extranjero, los presupuestos se estudian y discuten con tres o cuatro meses de antelación. El Frente Popular hace política negativa. Ni siquiera ha podido confeccionar una ley de ingresos y gastos, ni modificar la política fiscal. Tampoco ha procurado una distribución más equitativa de la renta».

Fue en ese momento cuando el diputado socialista Belarmino Tomás le gritó «¡clown!» -payaso-, y este le respondió «payaso». Y prosiguió el escándalo, cada vez más bochornoso, cuando un diputado socialista se abalanzó sobre los bancos de la CEDA y Belarmino Tomás dio un puñetazo en el hombro a Bermúdez Cañete, que este respondió devolviéndole otro en la cara.

Insultos y amenazas

El tumulto fue en aumento: varios diputados abandonaron sus escaños, rodeando a los contendientes, y se cruzaron insultos y amenazas, incluso tuvieron que intervenir los ujieres para evitar más agresiones personales.

Una vez restablecida la calma, Bermúdez Cañete se lamentó de la agresión diciendo que nunca ofendió a nadie y que se había limitado «a defender los intereses de la patria. La política del Frente Popular está secando las fuentes de la riqueza española y causando daños irreparables a la nación».

Isidoro Vergara, de la Comisión encargada de la prórroga de los presupuestos, le contestó defendiéndola, por tratarse «de un procedimiento al que también acudieron anteriores Gobiernos, ante la imposibilidad de legalizar en otra forma la situación económica. El propósito del Frente Popular es acometer a fondo la obra de unos presupuestos que respondan a las realidades nacionales».

Tras la intervención de Vergara, el dictamen quedó pendiente de votación definitiva.

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