Entre la verdad y la fábula: la propaganda como arma de guerra
Madrid. En estos días de incertidumbre, donde el fragor de los cañones en la Sierra de Guadarrama parece llegar hasta el centro de la capital en cada ráfaga de viento, otro frente de batalla, menos ruidoso pero igual de peligroso, se ha instalado en nuestros cafés y redacciones: el frente del rumor.
Nunca antes en la historia de nuestra nación la palabra voló tan rápido ni tan torcida. Mientras en el frente los hombres del Batallón de Acero y las milicias populares se juegan la vida frente al fascismo, en las colas del pan y en los portales se libran batallas de tinta y saliva.
El enigma del «Ausente» y la sombra de Sanjurjo
El nombre que más circula de boca en boca es el de José Antonio Primo de Rivera. Desde su celda en Alicante, el líder de la Falange proyecta una sombra que llega hasta las barricadas de Madrid. «¡Se ha fugado!», gritaban ayer en la Gran Vía, provocando que las patrullas redoblaran la vigilancia. No menos confusa es la suerte del general Sanjurjo; aunque se habla de su trágico final en un accidente de avión, por los barrios corre la teoría de una conspiración interna entre los propios sublevados para apartarlo del mando.
¿Vivos o muertos? La tragedia inventada
La crueldad de la mentira no respeta ni la ciencia ni las letras. Se ha difundido con saña el supuesto asesinato del célebre cirujano Gómez Ulla a manos de las milicias, un bulo que busca pintar un Madrid en caos absoluto cuando el doctor sigue, en realidad, salvando vidas en el hospital. Del mismo modo, el insigne Jacinto Benavente ha tenido que aparecer en público para desmentir su propio fusilamiento, mientras la radio facciosa asegura que el presidente Azaña ya ha huido hacia Francia con los fondos del Tesoro.
Y el general Juan Yagüe Blanco, uno de los más destacados del bando sublevado, no se ha suicidado como han publicado varios periódicos de Madrid y de otras zonas leales a la República, alegando su remordimiento por haberse sumado a la sublevación.
La estrategia de la mentira
No nos engañemos. Estos bulos son proyectiles de guerra psicológica. Desde los micrófonos de Radio Sevilla, el general Queipo de Llano lanza cada noche fábulas que pretenden minar nuestra moral. En estos momentos, la consigna debe ser clara: desconfiar de lo que no venga avalado por la realidad del frente. En la Sierra se lucha con fusiles; aquí, debemos luchar con la cabeza fría. Porque en esta España de julio, a veces es más difícil distinguir un hecho de una invención que un pino de un enemigo en la niebla de Guadarrama.
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