La Columna Mangada continúa su avance en Ávila y descubre que el represor Lisardo Doval ha vuelto
De nuestro corresponsal en el frente. Informes llegados desde Navalperal de Pinares (Ávila) revelan que la columna de tropas y milicias republicanas liderada por el coronel Julio Mangada continúa su avance sobre las zonas ocupadas por los rebeldes.
En esta ocasión, tras una lucha enérgica y cierta oposición por parte de los sublevados, estos terminaron huyendo, dejando atrás cuantiosas armas. Aunque no todos lo lograron: la Columna Mangada, como ya se la conoce, se apoderó de varios insurrectos, quienes confirmaron que estaban bajo el mando del comandante de la Guardia Civil, Lisardo Doval.
Según hemos podido saber, en esta zona son más de 60 las bajas ocasionadas en las fuerzas sublevadas, y los leales han recogido los fusiles, ametralladoras y vehículos con municiones que la partida de Doval dejó al huir.
Es digno de mención que esta es la tercera partida rebelde que ha destruido la columna Mangada en su persecución de los rebeldes.
Lisardo Doval, represor
Lisardo Doval se incorporó a la Guardia Civil y sirvió en Oviedo entre 1917 y 1922. Durante la Dictadura de Primo de Rivera, ya con el grado de capitán, fue nombrado jefe de la guarnición de Gijón, desempeñando el cargo entre 1926 y 1931. Un periodo en el que destacó por la dureza con que reprimió las huelgas y manifestaciones de la izquierda republicana y obrera.
Posteriormente participó en el fracasado golpe de Estado del general Sanjurjo de 1932, pero se benefició de la amnistía concedida por el Gobierno de Alejandro Lerroux y en 1934, nada más acabar la Revolución de Asturias, fue nombrado delegado especial para el orden público en Asturias y León.
Y de nuevo por sus métodos constantemente denunciados, le enviaron primero a Tetuán, como jefe del Protectorado Español de Marruecos, y después a Estados Unidos, donde se encontraba hasta el inicio del golpe militar.
Mangada, una trayectoria militar progresista
Julio Mangada comenzó en 1896 al ingresar en la Academia de Infantería de Toledo. Ya como comandante y con sus ideas progresistas bien reconocidas, fue arrestado varias veces bajo la Dictadura de Primo de Rivera.
Tras su participación en la Revolución de Asturias de 1934 es encarcelado, y un año después pasa a la reserva del Ejército, afiliándose a Izquierda Republicana e intensificando su actividad política.
Con el inicio del alzamiento militar del 18 de julio, recluta a un grupo de milicianos para hacer frente a los rebeldes de Madrid.
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