LA VOZ DE LA MEMORIA

El periódico digital de 1936

22 de julio de 1936
22 de julio de 1936

Duros enfrentamientos entre republicanos y sublevados en Somosierra, Navacerrada y Alto del León

Guadalajara, reconquistada por los leales al Gobierno de la República
Duros enfrentamientos entre republicanos y sublevados en Somosierra, Navacerrada y Alto del León
Artilleros de las fuerzas leales dirigiéndose con sus piezas al frente de Somosierra
Por D. Medina

De nuestro corresponsal en el frente. Los enfrentamientos continúan y se recrudecen, y en esta ocasión los más duros han tenido lugar en Navacerrada, Somosierra y el Alto del León. De hecho, tres columnas de militares sublevados avanzaban hacia Madrid: desde Segovia, Burgos y Ávila, provincias todas ellas que parecían depender del mando del general Mola.

La primera de aquellas columnas, integrada por 350 hombres que hacían su recorrido a pie, ha trabado combate con las fuerzas leales a la República en las proximidades de Villalba. Estas están compuestas por efectivos de la Guardia Civil y de Asalto junto con un amplio número de milicias, en las que figuran muchachos y hombres de los diversos partidos republicanos y de las diferentes organizaciones obreras.

Refuerzos desde Madrid

Esta columna, que ascendió el Guadarrama por el puerto de Navacerrada, procedente de La Granja, aunque venía bien pertrechada, después de un combate duro, ha sido abatida por los leales que, atrincherados en los altos, han conseguido dispersar a los rebeldes.

Al mismo tiempo que tenía lugar el combate en Navacerrada, se iniciaba la operación de contener a los sublevados en el Alto del León, donde los voluntarios allí destacados han recibido refuerzos de Madrid. Los sublevados han atacado por la vertiente del puerto utilizando cañones; mientras que desde Madrid han salido fuerzas de Aviación que van en apoyo de los leales, así como una amplia comitiva de autocares, ocupados 15 de ellos por soldados de infantería.

Numerosas pérdidas en ambos bandos

La otra columna, localizada por la Aviación, era poco numerosa y procedía de Burgos, avanzando por la carretera de Francia. Los aviadores la localizaron en las proximidades de Buitrago, a unos 80 kilómetros de Madrid. Las fuerzas leales les han esperado para trabar combate en lugares estratégicos de la Sierra.

Mientras que la tercera columna, la que parecía proceder de Ávila, ha tropezado en San Martín de Valdeiglesias con las primeras fuerzas leales al Gobierno, integradas por efectivos de la Guardia Civil, fuerzas de Asalto y milicias obreras.

A Madrid han comenzado a llegar noticias de esos contactos entre las fuerzas leales y los insurgentes. De hecho, desde el Ministerio de la Gobernación se ha hecho saber que «los grupos rebeldes acampados en Somosierra, Navacerrada y Alto del León, que venían hostilizando a las fuerzas afines al Gobierno y a los ciudadanos leales a la República, han sido totalmente abatidos».

A pesar de la dificultad para cuantificar el número de bajas, ha habido numerosas pérdidas humanas en ambos bandos.

Guadalajara, reconquistada

Parte de las milicias y fuerzas leales que ocuparon Alcalá de Henares, batiendo a los sublevados, fueron reforzados por efectivos provenientes de Madrid para dirigirse a tomar Guadalajara, en poder de los rebeldes. A los soldados, miembros de las milicias ciudadanas y elementos populares armados, entre ellos mujeres, se les sumaron el comandante de Artillería Jurado, el coronel Puigdendolas, tres tanques del Cuerpo de Asalto, siete camionetas con numerosos guardias de Asalto, así como efectivos de la Guardia Civil.

Los rebeldes contaban con 30 ametralladoras y un avión con el que realizaron varias pasadas sobre el campo donde estaban esparcidas las fuerzas leales. Y se inició el bombardeo sobre Guadalajara mediante los cañones de la retaguardia, mientras que los sublevados respondieron abriendo fuego con las ametralladoras.

La contienda se endureció y fueron cayendo los primeros heridos, conducidos al hospital de sangre establecido en Alcalá de Henares.

El mismo avión que antes sobrevoló la zona de los leales, volvió a realizar la misma maniobra pero en esta ocasión dejó caer tres bombas, que ocasionaron cuatro víctimas mortales. Y en ese momento los carros de asalto, las ametralladoras de las fuerzas leales y los fusileros descargaron sobre el puente y la estación del ferrocarril de la ciudad alcarreña.

El intercambio de disparos fue incesante, pero el avance de los leales se intensificó, hasta que una avanzadilla entró en la ciudad y ocupó una casa y luego la estación, logrando finalmente adueñarse de la población, restableciendo la comunicación telegráfica con Madrid.

Y así Guadalajara, tras una cruenta lucha con bajas en ambos bandos, se halla de nuevo bajo el mando del Gobierno de la República.

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