Parte del ejército, faltando a su juramento, se ha levantado en armas contra el Estado
Madrid. En las primeras horas de esta jornada decisiva para la historia de España ha quedado plenamente confirmada la traición de una parte del ejército que, faltando al juramento de fidelidad a la República, se ha alzado en armas contra el Estado legítimo. Nuestro corresponsal en Madrid continúa recabando información pero ya nos confirma que este movimiento sedicioso, iniciado en diversas guarniciones, ha sido impulsado por mandos militares que han pretendido arrastrar a las tropas a una aventura contraria a la voluntad nacional.
No obstante, la situación, aún grave, dista de favorecer a los rebeldes. En la capital de España, Madrid, la sublevación ha sido sofocada gracias a la acción combinada de fuerzas leales y del pueblo en armas, que ha acudido con prontitud a defender los centros neurálgicos del poder republicano. Los cuarteles comprometidos han sido rodeados, y los elementos insurgentes, reducidos o dispersados.
La situación por regiones
En Barcelona, la intentona ha tropezado igualmente con la firme resistencia de las autoridades y de las organizaciones obreras, que han desempeñado un papel decisivo en la neutralización de las tropas sublevadas. La lucha en las calles ha sido intensa, pero el empuje popular ha inclinado la balanza en favor de la legalidad republicana.
Distinta es la situación en algunas regiones del norte y del sur. En Navarra y parte de Castilla la Vieja, los elementos rebeldes han logrado imponerse, apoyados por sectores tradicionalistas que se han sumado a la insurrección. En Zaragoza, la posición de los sublevados es fuerte, debido a la adhesión de importantes unidades militares.
En Andalucía el panorama aparece dividido: mientras en Sevilla los sublevados han conseguido hacerse con el control tras duros enfrentamientos, en otras capitales como Málaga o Jaén las fuerzas leales, con el respaldo del pueblo, mantienen la resistencia. En Cádiz y otras plazas del sur, la situación continúa siendo incierta, con combates esporádicos y movimientos de tropas.
El origen en Marruecos
En el protectorado de Marruecos, donde se originó el levantamiento, los sublevados mantienen el control de varias posiciones, habiendo trasladado contingentes hacia la Península en su intento de reforzar la rebelión. Sin embargo, la rápida reacción del Gobierno ha dificultado sus comunicaciones y limitado su capacidad de maniobra.
Ante estos hechos, el Ejecutivo ha procedido con energía: los mandos militares comprometidos en la sedición han sido destituidos, los soldados de las plazas sublevadas han sido licenciados, y las unidades rebeldes, disueltas allí donde ha sido posible. Se han cursado órdenes estrictas para asegurar la lealtad de todas las guarniciones y garantizar la defensa del régimen.
El pueblo en armas
La intervención del pueblo está resultando decisiva. Obreros, campesinos y ciudadanos de toda condición han tomado las armas, levantando barricadas y organizando la resistencia junto a las tropas fieles.
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