Informes de Mola a Cabanellas cifran en 2.000 sus bajas en todo el frente
De nuestro corresponsal en Barcelona. Desde la Ciudad Condal, bajo mando republicano, nos hacen llegar que prisioneros hechos por las fuerzas de Cataluña dicen que «los informes enviados a Cabanellas por Mola cifran en unas 2.000 las bajas sufridas en todo el frente por los sublevados que acaudilla este último».
Aseguran, además, que la evacuación de estas bajas se ha convertido en un «gravísimo» problema para Mola, a quien en ocasiones le resulta «casi imposible» retirar del campo de batalla a los heridos, por la gran eficacia del fuego de las fuerzas de Madrid.
De hecho, explican que Mola ha manifestado a Cabanellas ser tan grande el número de sus bajas que va a tener que replegarse, desistiendo de su objetivo, si este no le ayuda. Y este le ha contestado que él también necesita refuerzos y no sabe de dónde sacarlos, porque el proyecto de llamar a filas en Zaragoza a dos quintas ha fracasado.
La situación en Zaragoza
La Aviación, que actúa con intensidad contra los rebeldes de Zaragoza, comunica que en dicha provincia se habían visto algunos grupos de revoltosos que, al parecer, intentaban unirse con las fuerzas del cabecilla Cabanellas, hecho que finalmente no se ha podido efectuar.
Como en un primer momento se creyó que esos grupos, reducidos en cuantía, podrían constituirse en una nueva columna sublevada, fueron vigilados con suma atención, y se ha podido comprobar que no se han movido de los lugares en los que fueron vistos, es decir, en Ariza y Medinaceli.
Lo que dicen los fugitivos
Por otro lado, fugitivos llegados a Mora de Ebro (Tarragona) nos informan de que el desaliento cunde entre los rebeldes de Cabanellas, envueltos por los elementos que llegaron de Cataluña y por los campesinos que afluyen al cerco de la ciudad.
En este sentido, desde que se señaló el avance de las columnas catalanas, el general Cabanellas, dicen, «no se atreve a mostrarse ante sus soldados, permaneciendo invisible y comunicándose con las fuerzas por medio de sus ayudantes y que, incluso, se ha despojado de su barba, para no ser reconocido cuando intente emprender la huida».
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