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El periódico digital de 1936

21 de julio de 1936
21 de julio de 1936

La República cuenta con más de 90 aviones para luchar contra los sublevados

Han bombardeado la Academia General Militar de Zaragoza, donde está guarecido el general Cabanellas
Aeródromo de Barajas
Por D. Medina

Madrid. El Servicio de Información del Ministerio de la Gobernación ha autorizado a nuestra corresponsal a acceder al aeródromo de Barajas, desde donde parten raids de aviación contra los militares que han faltado a sus deberes con la República, lo que le ha permitido, además, conversar con los oficiales aviadores que combaten a los desleales.

Algunos datos que han desvelado son, primero, que «la moral de todos los aviadores es magnífica»; y segundo, que son más de 90 los aviones de que dispone el Gobierno para esta labor de acoso a los rebeldes. Hay, además, buen número de avionetas incautadas y que prestan servicio en defensa de la República «con eficacia y valor».

Y no hay que olvidarse del concurso que presta la LAPE, las Líneas Aéreas Postales Españolas. Pese a que los elementos disponibles por el Ejecutivo son de por sí suficientes, se utilizan los de la LAPE siempre que es posible.

Los aviadores también han revelado algunos pormenores de mucho interés. Por ejemplo, el capitán Sampil asegura que «no se descansa en esta patriótica labor que estamos desempeñando y en la que alternamos el castigo a los traidores con el lanzamiento de paquetes de periódicos que difunden, en el campo rebelde, lo que está pasando».

Bombardeos sobre los cuarteles de Zaragoza

Además, uno de los compañeros de Sampil explica que hoy dos grandes aparatos de bombardeo han efectuado una «eficaz ofensiva» contra los cuarteles de Zaragoza y otros lugares en los que se han guarecido los rebeldes para resistir los ataques de las tropas leales y las milicias del Frente Popular.

Sobre los cuarteles y en el edificio de la Academia General Militar han caído «una buena cantidad de bombas”, produciendo grandes desperfectos y se ha visto huir a sus ocupantes en todas direcciones. «Como se sabía que allí estaba el general Cabanellas, jefe de los rebeldes en Zaragoza, es muy posible que hayan sufrido bajas», apostilla el capitán Sampil.

En los alrededores de los edificios se disparó contra los aeroplanos sin lograr ningún efecto y el bombardeo continuó «con toda eficacia».

Una confirmación importante

En estos últimos vuelos realizados se ha podido confirmar, dicen, que los traidores poseían varios aparatos de aviación, pero que algunos elementos leales los habían inutilizado para que no pudieran ponerlos en vuelo. «Esto quedó demostrado cuando no pretendieron siquiera elevar ninguno de ellos para iniciar el contraataque», confiesa uno de los aviadores.

Además de esta extensa e intensa acción de bombardeo, los aparatos leales al Gobierno han practicado servicios de ataque a los rebeldes que poco después se han rendido en la madrileña Alcalá de Henares ante los defensores de la República.

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