LA VOZ DE LA MEMORIA

El periódico digital de 1936

27 de julio de 1936
27 de julio de 1936
Opinión

La crisis agrícola quita el sueño en Tenerife

El exceso de lluvias y las plagas, o los abusos de los intermediarios, están perjudicando enormemente al sector
La crisis agrícola quita el sueño en Tenerife
Cultivo de plátanos en Tenerife
Por I. Perera

Santa Cruz de Tenerife. Los agricultores de la isla de Tenerife miran al cielo -las lluvias- y a la tierra -las plagas- para buscar la razón de sus males. Y es que en los altos, en las medianías y en las costas estos labradores se han visto envueltos, poco a poco, en una sinfín de contratiempos que han dado al traste con su ya de por sí menguada economía.

Los valles de La Orotava, de Guerra y de Güímar, donde el cultivo del plátano y el tomate amasaba rápidamente fortunas, sintieron primero el colapso que había de debilitar gradualmente a la agricultura, base primordial y casi única del bienestar isleño.

Codicia de los intermediarios

La propia desorganización y apatía de los cultivadores -a lo que hay que añadir la incomprensión y codicia de los intermediarios- fue el origen de un problema difícil de atajar ahora.

Hubo también un factor exógeno, nacido de la situación económica internacional con su crisis intensa y su secuela de contingencias y agravamiento del proteccionismo -ya se sabe que los mercados europeos están cerrando sus fronteras, mientras los agricultores canarios no tienen a quien vender-.

Y como si todo esto fuera poco, también el cielo ha desencadenado sus furias contra los cultivos ordinarios. Los cultivadores del trigo, primero, y los de la vid, ahora, sufren con las pérdidas de sus cosechas un quebranto nuevo, más doloroso si se tiene en cuenta el periodo crítico, como consecuencia de la depresión general.

Gradualmente la cosecha de trigo ha ido sufriendo una cuantiosa merma, atacada por la nociva plaga de la cecidomia -la mosca del trigo-. Y es que, quienes recogían en tiempo de mediana cosecha 15 o 20 fanegas, este año no llegarán a obtener más allá de cinco o seis.

Los problemas del cultivo de la vid

Pero no solamente los cultivadores de plátanos y tomates en las costas y medianías y los de trigo en las medianías y altos, sino también los viticultores de Tacoronte, El Sauzal, La Matanza y otras zonas vinícolas isleñas, van a experimentar los resultados de esta adversidad que se cierne sobre los agricultores de Tenerife.

El cultivo de la vid se había defendido hasta ahora con éxito de la bancarrota general, las plagas características de este cultivo habían sido vencidas y sus cultivadores mantuvieron buena cosecha y remunerados precios.

Hasta que en este año, por el exceso de lluvias, según se dice, o porque la crisis agrícola tiene un carácter epidémico y contagioso que escapa a todas las previsiones humanas, la vid se ha perdido en su mayor parte con la consiguiente ruina para los que a ella habían dedicado todos sus afanes, cifrando en la recolección normal todas sus esperanzas.

 

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