Joe Louis cae por K.O. frente a Max Schmeling en Nueva York
De nuestra corresponsal en Nueva York. En el neoyorkino Yankee Stadium se presenció uno de los combates más impresionantes que se recuerdan en los últimos años. Max Schmeling derrotó por K.O. a Joe Louis ante 85.000 espectadores, en una pelea que mantuvo al público en pie y sin aliento durante buena parte de la velada.
La expectación era enorme desde primeras horas del día. Las localidades se agotaron y miles de personas quedaron fuera del estadio. Antes del combate, Schmeling habló por radio y saludó a sus compatriotas. Ante el micrófono aseguró que llegaba tras siete semanas de durísimo entrenamiento, corriendo a diario entre quince y veinte kilómetros, y sin mostrar el menor atisbo de pesimismo: «En el ring lo sabremos», declaraba con calma.
La prensa norteamericana daban por segura la victoria de Joe Louis, considerado invencible. Solo voces aisladas, como la del ex campeón Jack Dempsey, se atrevieron a augurar un posible triunfo del alemán.
Asalto a asalto

El combate comenzó con un silencio sobrecogedor. En los primeros asaltos predominó el estudio mutuo, con ligera ventaja inicial para Joe Louis. Sin embargo, pronto quedó claro que Schmeling había llegado con un plan preciso. A partir del segundo y tercer asalto empezó a imponer su boxeo, más técnico y medido, castigando con su derecha, que marcó la diferencia durante toda la pelea.
El momento decisivo llegó en el cuarto asalto. Schmeling lanzó una rapidísima serie de derechazos, y un directo demoledor envió a Joe Louis a la lona. El estadio estalló en gritos ensordecedores; el público se puso en pie y durante segundos el ambiente resultó irrespirable. Louis se levantó, pero ya no volvió a ser el mismo.
Desde ese instante, la pelea tuvo un solo dueño. Schmeling se mostró físicamente entero, boxeando con inteligencia y sangre fría. Joe Louis, cada vez más agotado, recurrió en varias ocasiones a golpes bajos, lo que provocó protestas constantes en las gradas. Pese a algunos intentos desesperados del púgil de Detroit, especialmente con su peligrosa izquierda, su boxeo perdió claridad y confianza. Schmeling controló los asaltos con autoridad, sin precipitarse.
En el duodécimo asalto, el desenlace resultó inevitable. Schmeling se lanzó a una ofensiva violenta y sostenida. Joe Louis, sin fuerzas y con la guardia baja, recibió castigo hasta caer K.O. a los dos minutos y veintinueve segundos. El estadio ovacionó largamente al vencedor.
Después de un año alejado del ring, Max Schmeling firma en Nueva York la mejor pelea de su carrera. A sus treinta y un años, vuelve a situarse con paso firme en el camino hacia el campeonato del mundo.
La victoria resulta inesperada, pero indiscutible. Schmeling fue superior en casi todos los asaltos, mientras que Joe Louis, considerado hasta entonces invencible tras su triunfo sobre Max Baer, se fue desmoronando desde el cuarto asalto.
Lo vivido en el Yankee Stadium queda, sin duda, grabado en la historia del boxeo.
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