LA VOZ DE LA MEMORIA

El periódico digital de 1936

28 de julio de 1936
28 de julio de 1936

El terror se impone en Sevilla ante el avance de la sublevación militar

Las murallas de la Macarena y el Cortijo del Cuarto son puntos de fusilamientos masivos de políticos, sindicalistas e intelectuales
El terror se impone en Sevilla ante el avance de la sublevación militar
Prisioneros capturados por los golpistas
Por D. Medina

Madrid. Las noticias que llegan de la capital hispalense confirman el trágico destino de la legalidad democrática bajo el mando del general rebelde Queipo de Llano. Tras la caída definitiva de los barrios de Triana y la Macarena en manos de las fuerzas alzadas contra el Gobierno de la República, la ciudad vive jornadas de una represión sin precedentes que busca silenciar por la fuerza la voluntad del pueblo sevillano.

Ejecuciones extrajudiciales

Desde el pasado 18 de julio, y con especial intensidad en las últimas 48 horas, se han multiplicado las detenciones de cargos públicos legítimos, maestros y representantes sindicales. Informaciones de absoluta solvencia apuntan a que los muros del cementerio y las murallas de la ciudad, así como el Cortijo del Cuarto, se han convertido en escenarios de fusilamientos diarios, realizados sin las mínimas garantías legales y bajo la autoridad de tribunales militares improvisados.

En Sevilla y en otras ciudades tomadas, la gente escucha la radio a escondidas y con el volumen muy bajo. Ser delatado por un vecino mientras se oye a Madrid puede significar la ejecución

El asalto a las sedes de las instituciones republicanas ha ido acompañado de una persecución sistemática contra todo aquel que se mantuviera fiel al orden constitucional elegido en las urnas.

El general Queipo de Llano pasando revista a las tropas de la quinta bandera en Sevilla

La radio como arma de coacción

Especial preocupación causa el uso de las antenas de Unión Radio Sevilla por parte del general golpista. En sus alocuciones nocturnas, lejos de llamar a la concordia o al respeto por la vida, se utilizan términos impropios de un militar para incitar al odio y aterrorizar a las familias de quienes defienden la libertad. La propaganda de la facción rebelde intenta justificar una violencia indiscriminada que golpea especialmente a las clases trabajadoras, en un intento desesperado por quebrar la resistencia moral de una ciudad que se mantuvo firme frente a la sedición inicial.

Prohibido oír al enemigo

En Sevilla, y en otras ciudades tomadas, la gente escucha la radio a escondidas y con el volumen muy bajo. Ser delatado por un vecino mientras se oye a Madrid puede significar la ejecución.

Mientras prohíben oír al enemigo, obligan a los bares y centros públicos a poner a todo volumen las charlas de Queipo de Llano para que su mensaje de terror llegue a todos los rincones.

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