Mueren decenas de mineros en una emboscada de la Guardia Civil cuando avanzaban hacia Sevilla para sofocar el levantamiento militar
Madrid. Las inmediaciones del barrio de La Pañoleta, en Camas, han sido hoy escenario de uno de los episodios más sangrientos y decisivos para el control de la capital hispalense. Lo que debía ser un refuerzo para la resistencia republicana se ha convertido en una carnicería debido a una estratagema de las fuerzas sublevadas bajo el mando del general Queipo de Llano.
La Columna Minera, compuesta por cientos de voluntarios procedentes de las minas de Riotinto y otros puntos de Huelva, avanzaba hacia Sevilla con un cargamento de dinamita y la intención de sofocar el levantamiento militar. Sin embargo, al llegar al cruce de La Pañoleta fueron recibidos por un contingente de la Guardia Civil que, lejos de unirse a ellos como esperaban, les tendió una emboscada.
Fuego, dinamita y rendición
Los guardias civiles abrieron fuego contra los camiones que transportaban a los mineros. Uno de los disparos alcanzó el cargamento de dinamita de uno de los vehículos, provocando una explosión masiva que segó la vida de decenas de voluntarios en el acto.
Los mineros que no perecieron en la explosión o bajo las balas fueron capturados. Se informa de que el número de detenidos es elevado y que han sido trasladados a Sevilla para ser juzgados por tribunales militares.
Mensaje de terror
Con este golpe, Queipo de Llano ha logrado neutralizar la amenaza más inmediata que pesaba sobre su control de la ciudad, asegurando los accesos desde el oeste y enviando un mensaje de terror a cualquier otro foco de resistencia que intente aproximarse a Sevilla.
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