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18 de julio de 1936
18 de julio de 1936

Edición de urgencia: El ejército toma el mando en Canarias

En un manifiesto político y un bando de guerra, el general Franco justifica el levantamiento militar y establece órdenes inmediatas y prohibiciones
El general Francisco Franco
Por I. Perera

Santa Cruz de Tenerife. Desde las cinco de esta madrugada, el Archipiélago se halla bajo la autoridad militar. El general Francisco Franco Bahamonde, comandante militar de Canarias, ha roto el silencio de la guarnición con dos documentos de trascendental importancia que ya circulan por las capitanías y calles de nuestras Islas.

«Cualquier acto de sabotaje, huelga o resistencia armada contra los destacamentos será castigado con la pena de muerte tras un consejo de guerra inmediato», dice el bando de guerra

Un llamamiento a la nación

En un texto de hondo calado político, un manifiesto político leído a través de Radio Club Tenerife y mediante octavillas impresas por toda la ciudad, el General Franco ha justificado el movimiento de las guarniciones. Sus palabras son una denuncia frontal a la situación del país. Afirma que «la situación de España es cada día más crítica» y que la «anarquía reina en la mayoría de sus campos y pueblos». Sostiene que el ejército no puede ser cómplice de la «desmembración de la Patria» y que se ve obligado a intervenir ante la incapacidad del Gobierno para mantener la paz social.

El manifiesto apela a la «fraternidad» y a la «libertad», pero advierte que solo bajo la disciplina militar se podrá alcanzar una «justicia igual para todos». Termina con un «¡Viva España y el honor del ejército!».

El bando de la guerra: las órdenes inmediatas

Mientras el manifiesto explica las razones, el bando de estado de guerra establece las normas de hierro que rigen desde este momento en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas. Es un documento breve, seco y de una contundencia absoluta. Quedan en suspenso todas las autoridades civiles que no se sometan de inmediato al mando de la Comandancia; se prohíben terminantemente los grupos de más de tres personas.

Cualquier concentración será disuelta «por la fuerza» sin previo aviso; justicia sumarísima: cualquier acto de sabotaje, huelga o resistencia armada contra los destacamentos será castigado con la pena de muerte tras un consejo de guerra inmediato; se ordena la entrega de todas las armas en manos de civiles y se prohíbe la circulación de vehículos sin salvoconducto militar.

Situación actual

Las tropas han ocupado ya el Gobierno Civil y las estaciones de radio. El general Franco se encuentra en estos momentos en Las Palmas de Gran Canaria. La ciudad permanece en una calma tensa mientras las patrullas de infantería vigilan que se cumplan las órdenes del bando punto por punto.

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