LA VOZ DE LA MEMORIA

El periódico digital de 1936

25 de julio de 1936
25 de julio de 1936

La Palma queda bajo control militar sublevado tras una semana de resistencia republicana

Desde el levantamiento militar La Palma era el único punto de las Islas fiel al Gobierno
La Palma queda bajo control militar sublevado tras una semana de resistencia republicana
Jóvenes falangistas en una calle de La Palma
Por I. Perera

Santa Cruz de Tenerife. Hoy se ha puesto fin a la situación de excepcionalidad que vivía la isla de La Palma. Con la llegada del cañonero Canalejas al puerto de la capital, las autoridades civiles republicanas han cedido el control de la administración al estamento militar sublevado, alineándose la Isla con el movimiento iniciado el pasado día 18 en el resto del Archipiélago canario.

Siete días de tensa calma

Desde entonces La Palma se convirtió en el único punto de las Islas donde no se proclamó el estado de guerra. El delegado del Gobierno, Tomás Yanes Rodríguez, mantuvo su lealtad a la legalidad vigente en Madrid, contando con el apoyo organizado de las milicias de los sindicatos y partidos que integran el Frente Popular.

Durante esta semana la Isla ha vivido una tensa calma. Las organizaciones obreras asumieron tareas de vigilancia en puntos estratégicos como el muelle, las comunicaciones telefónicas y las entradas a los municipios, con el objetivo de impedir cualquier movimiento de los destacamentos militares locales favorables al golpe.

Detención de políticos y sindicalistas

El punto de inflexión se produjo con la aparición del cañonero enviado por la Comandancia Militar de Canarias. Ante la llegada de fuerzas de infantería de marina y la amenaza de un bombardeo sobre Santa Cruz de La Palma, el delegado Tomás Yanes, en un ejercicio de prudencia para evitar un enfrentamiento armado que habría resultado desigual, optó por la capitulación.

Se ha declarado el estado de guerra y se han disuelto las corporaciones municipales, sustituyéndolas por comisiones gestoras afines al nuevo orden

A mediodía, las tropas desembarcaron sin encontrar oposición violenta. El traspaso de poderes se realizó en las dependencias oficiales, procediéndose de inmediato a la detención de los principales dirigentes políticos y sindicales que habían encabezado la resistencia.

Declaración del estado de guerra

La autoridad militar ha asumido el mando total, se ha declarado el estado de guerra y se han disuelto las corporaciones municipales, sustituyéndolas por comisiones gestoras afines al nuevo orden.

Nos llegan informaciones de que numerosos grupos de ciudadanos vinculados a las milicias republicanas han abandonado sus poblaciones con dirección a las zonas de cumbre y la Caldera de Taburiente, ante el temor a las represalias que puedan derivarse de su participación en los sucesos de esta última semana.

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