Federico García Lorca, refugiado en la finca familiar de Granada, que está bajo el mando sublevado
Madrid. Nuestras fuentes en Granada nos hablan de la atmósfera de extrema tensión que se vive en la ciudad tras el triunfo del levantamiento militar, y nos confirman que el poeta Federico García Lorca permanece refugiado en la Huerta de San Vicente, la finca familiar situada en las afueras de la capital.
El autor, que llegó a su ciudad natal apenas unos días antes del estallido del conflicto, se halla en un estado de profunda preocupación. Según personas que han tenido contacto con el entorno de la familia, el poeta no oculta su temor ante la evolución de los acontecimientos y la posibilidad de ser objeto de represalias. Este desasosiego se ha visto agravado por la situación de su cuñado, Manuel Fernández-Montesinos, alcalde de la ciudad, quien permanece bajo arresto.
Figura internacional vinculada a la República
A pesar de que Lorca se mantiene estrictamente retirado de toda actividad pública, en la Huerta de San Vicente se vive un clima de temor constante por la seguridad del escritor. La importancia internacional de su figura y su conocida vinculación con proyectos culturales de la República, como La Barraca, alimentan la inquietud entre sus allegados sobre el trato que las nuevas autoridades podrían dispensarle.
Mientras la ciudad de Granada se adapta por la fuerza a la nueva realidad militar, la suerte de uno de sus hijos más universales es motivo de silenciosa angustia en su hogar de la Vega, donde el poeta aguarda el curso de unos hechos que parecen estrecharse cada día más sobre su entorno más íntimo.
Publicidad

Más noticias
Detenido el escritor Muñoz Seca por un grupo de milicianos en Barcelona
I. Perera
Aviso a las personas que traten de embarcar en Las Palmas de Gran Canaria
J. Pedrosa
El sábado se inaugura la XI Olimpiada en Berlín
F. Guerra
Manifiesto de la Alianza de Escritores Antifascistas por la Defensa de la Cultura
D. Medina
Oviedo bajo el fuego de la dinamita: la ciudad queda cercada por los mineros
J. Pedrosa