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27 de julio de 1936
27 de julio de 1936
Internacional

Nueva York destinará 40 millones de dólares para una feria mundial en 1939

Será en Queens y coincidirá con la conmemoración del 150 aniversario de la primera Presidencia de Estados Unidos
Nueva York destinará 40 millones de dólares para una feria mundial en 1939
Queens, Nueva York
Por C. Marrero

De nuestra corresponsal en Estados Unidos. Nueva York destinará 40 millones de dólares, entre material y mano de obra, para preparar una gigantesca feria mundial que pretende inaugurar en tres años: 1939 es la fecha marcada en rojo en el calendario neoyorkino.

Y esta noticia no está exenta de polémica, especialmente si tenemos en cuenta que en la ciudad hay alrededor de 200.000 familias que viven de la ayuda pública y 150.000 hombres parados que se mantienen gracias al socorro oficial.

Sin embargo, las autoridades neoyorkinas ven en ese proyecto «no solamente un excelente motivo de publicidad de proyección internacional, sino también un gran paso hacia la solución del problema del paro».

El lugar y el motivo

La perspectiva de esta feria mundial se vislumbra en un lugar concreto: una extensión de 1.000 acres en las praderas de Queens. Y el motivo para fijar 1939 como la fecha de inauguración es para que coincida con la conmemoración del 150 aniversario de la primera Presidencia de Estados Unidos, ejercida por George Washington, uno de los padres fundadores de la nación.

Además, ya están listos los proyectos para hacer navegable el río Flushing, que corre a través del lugar donde se levantará la gran exposición, para embarcaciones menores -capaces de transportar a la gente que llegue a otras estaciones terminales que no sean las de los ferrocarriles de Nueva York y Pensilvania-.

La intención de las autoridades es que la feria se mantenga durante dos años. Aunque antes de eso, esta enorme empresa precisa solucionar problemas financieros, técnicos y administrativos de gran magnitud.

Financiación pública

La mayoría de las exposiciones realizadas en Estados Unidos fueron en gran parte costeadas por los contribuyentes. Por ejemplo, la exposición mundial de Chicago de 1893 fue financiada por la ciudad con cinco millones de dólares y por el Gobierno federal, que colaboró con dos millones y medio; mientras que la de San Francisco de 1915 se costeó con el aporte por partes iguales -cinco millones- de la municipalidad de la ciudad y el Gobierno nacional.

En este sentido, los grandes hombres de negocios han acogido con simpatía un proyecto que supone que ellos adelanten los fondos inmediatamente más necesarios -y que les serán luego restituidos mediante las ventas que se realicen en la feria-.

Si tomamos como referencia la feria de Chicago, allí los principales comerciantes prestaron diez millones de dólares para llevar a cabo la exposición, que después les fueron devueltos con creces. Y más si tenemos en cuenta que los cálculos preliminares permiten suponer que la feria será visitada diariamente por un millón de personas.

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