LA VOZ DE LA MEMORIA

El periódico digital de 1936

13 de julio de 1936
13 de julio de 1936
Acuerdo austro-alemán

El acuerdo de Austria y Alemania es muy bien acogido por Italia pues elimina la barrera que les separaba

La distensión Roma-Berlín: Roma reafirma su rol de garante / El análisis de nuestro enviado sobre el fin de las tensiones en el Danubio
El acuerdo de Austria y Alemania es muy bien acogido por Italia pues elimina la barrera que les separaba
Mussolini en una firma de documentos
Por F. Guerra

Roma. El acuerdo del 11 de julio entre el canciller austríaco Schuschnigg y el Gobierno del Reich no ha sorprendido a los observadores de la política exterior italiana. Por el contrario, se recibe como la culminación lógica de la mediación del Duce, quien siempre ha sostenido que la paz europea depende de una Austria independiente pero en armonía con su vecino natural.

Italia entiende que el acuerdo austro-alemán significa un gran cambio en la política europea. Lo consideran como la reconstitución del Mittel-Europa, poderoso bloque integrado por Alemania, Austria, Hungría, Polonia e Italia, países revisionistas, opuestos a todo lo que comprende desde Rusia, por su comunismo, hasta la democracia parlamentaria.

La posición de Italia tras la victoria en África

Analistas en el Palacio Chigi subrayan que este pacto permite a Italia consolidar su posición en el Mediterráneo sin la distracción constante de la cuestión austríaca. Tras la proclamación del Imperio en Etiopía, Italia no desea conflictos en el Brennero. El acuerdo transforma a Austria de ser un punto de fricción a ser un puente entre la Italia fascista y la nueva Alemania.

¿El fin de la tutela italiana?

En los círculos políticos se descarta que esto signifique un abandono de Austria. Si bien los Protocolos de Roma (firmados con Hungría y Austria) siguen vigentes, Italia entiende que una Austria que se lleva bien con Alemania es una Austria más estable y menos costosa de defender militarmente. El compromiso de Schuschnigg de liberar a los presos políticos nacionalsocialistas se interpreta aquí no como una debilidad, sino como un gesto de fuerza y pacificación interna.

En definitiva, la prensa de hoy refleja un sentimiento de alivio. La barricada del Brennero se mantiene, pero ya no por las armas, sino por el derecho internacional y el respeto entre naciones soberanas.

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