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El periódico digital de 1936

20 de julio de 1936
20 de julio de 1936

«¡No pasarán!»: Emocionante alocución de La Pasionaria llamando al pueblo a las armas para luchar contra el fascismo

El discurso no ha sido solo de combate sino también de orden y ha pedido "disciplina, serenidad y vigilancia"
Dolores Ibárruri La Pasionaria ante el micrófono
Por D. Medina

Madrid. Desde el micrófono de Unión Radio, instalado en el Ministerio de la Gobernación, anoche sobre las 11 horas dirigió una vibrante alocución al país la diputada comunista Dolores Ibárruri La Pasionaria.

Con una elocuencia que recordaba a las grandes jornadas revolucionarias, la diputada comunista ha saludado al pueblo de Madrid como los «dignos descendientes de los héroes del 2 de mayo», elevando la moral de las milicias que, en estos instantes, patrullan nuestras calles.

Ha instado a los ciudadanos a no dejarse provocar por los paqueos que desde las azoteas intentan sembrar el pánico en la oscuridad

Victoria en Barcelona y avance minero

La Pasionaria ha traído noticias de victoria: el aplastamiento de la sublevación en Barcelona con la rendición del general Goded y el avance heroico de los mineros de Huelva y Vizcaya, que acuden en auxilio de la legalidad. Ha denunciado con dureza la traición de una oficialidad que ha engañado a los soldados y ha traído de nuevo a la Península a las fuerzas del Tercio y Regulares con promesas de botín, tal como hicieron en las tristes jornadas de octubre.

Una orden de disciplina y justicia social

Pero el discurso no ha sido solo de combate, sino de orden. Dolores ha pedido «disciplina, serenidad y vigilancia», instando a los ciudadanos a no dejarse provocar por los paqueos que desde las azoteas intentan sembrar el pánico en la oscuridad. En un anuncio que ha despertado entusiasmo, ha propuesto que los grandes edificios de la reacción no sean destruidos, sino incautados por el Gobierno para proveer de viviendas dignas al pueblo trabajador.

El grito que detendrá al fascismo

Sin embargo, el momento más emotivo de la noche ha llegado al cierre de su intervención. Con una determinación que ha hecho vibrar los receptores de toda España, la diputada ha lanzado la consigna definitiva frente a las amenazas de las columnas facciosas de Mola y Franco. Un grito que ya recorre las barricadas de la Puerta del Sol y los muros del Cuartel de la Montaña: «¡El fascismo no pasará! ¡No pasarán!».

Con estas palabras, la República no solo se defiende, se dignifica. Madrid duerme hoy con un ojo abierto y el fusil al brazo, convencido de que la traición será aplastada por la voluntad inquebrantable de un pueblo que ha decidido no volver a ser esclavo.

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