Europa ante la encrucijada española: entre la neutralidad y el temor al conflicto
París/Londres. La prolongación de la lucha en España, que entra hoy en su undécima jornada, ha colocado a las cancillerías europeas en un estado de alarma sin precedentes desde el fin de la Gran Guerra. Lo que comenzó como un pronunciamiento militar en guarniciones de África y la Península amenaza ahora con desestabilizar el frágil equilibrio del continente.
El dilema del Gobierno Blum
En París, el Gobierno del Frente Popular atraviesa horas de extrema tensión. Tras las simpatías iniciales hacia el Gabinete de Madrid, el primer ministro Léon Blum parece haberse inclinado por una política de prudencia. Fuentes cercanas al Quai d’Orsay confirman que Francia ha decidido suspender el envío de material bélico a España. Esta medida busca evitar que la división interna francesa – donde la oposición denuncia un posible auxilio a los «revolucionarios» – degenere en disturbios civiles en suelo galo.
La neutralidad a toda costa de Londres
Desde Downing Street, la consigna es clara: no intervención. El Gobierno británico de Stanley Baldwin ha transmitido a sus aliados franceses la necesidad de aislar el conflicto. El temor en Londres es que cualquier injerencia extranjera en favor de uno u otro bando sirva de chispa para una conflagración europea generalizada. La prioridad británica sigue siendo la protección de sus intereses comerciales y la seguridad de sus súbditos en puertos españoles.
Los rumores de ayuda italiana y alemana
A pesar de la neutralidad oficial proclamada por Roma y Berlín, circulan insistentes rumores sobre el despegue de escuadrillas de aviones desde bases italianas con destino al Marruecos español.
En las últimas horas, como informamos en este mismo número, naves de transporte alemanas han llegado a aeródromos controlados por los generales sublevados. No obstante, tanto el conde Ciano, ministro de Asuntos Exteriores de Italia, como las autoridades del Reich mantienen un silencio hermético o desmienten categóricamente estas informaciones ante la Sociedad de Naciones.
La incógnita de Moscú
Por su parte, la Unión Soviética observa los acontecimientos con cautela. Aunque las organizaciones obreras de Moscú han iniciado colectas de fondos para el Gobierno español, no hay indicios de que el Kremlin planee una intervención directa, centrando sus esfuerzos actuales en la propaganda interna contra el avance del fascismo en el sur de Europa.
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