LA VOZ DE LA MEMORIA

El periódico digital de 1936

27 de julio de 1936
27 de julio de 1936

En Somosierra continúa el avance de las tropas leales, que ya han tomado Robregordo sin que se hayan producido bajas

Las tropas rebeldes continúan huyendo, lo que ha permitido la incautación de camionetas y camiones abarrotados de víveres y armamento
En Somosierra continúa el avance de las tropas leales, que ya han tomado Robregordo sin que se hayan producido bajas
Un cañón haciendo fuego sobre los sublevados en Guadarrama
Por D. Medina

De nuestro corresponsal en el frente. Antes de las cinco de la mañana, la artillería, los carros de asalto y la aviación de las fuerzas leales, protegiendo a una columna mixta de fuerzas de Infantería y milicias, han iniciado una labor conjunta que se ha saldado con un rápido avance de 30 kilómetros sin disparar un solo tiro de fusil ni de ametralladora, y lo que es más importante, sin sufrir bajas.

El pueblo de Robregordo, llave del Puerto de Somosierra, es esencial para seguir ganando terreno a los sublevados y batir a los que se hallan desperdigados por la llanura

Gracias a esta maniobra, los republicanos han tomado el pueblo de Robregordo, llave del Puerto de Somosierra, esencial para seguir ganando terreno a los sublevados y batir a los que se hallan desperdigados por la llanura.

Para esta conquista ha sido de vital importancia el vuelo de exploración que previamente habían realizado los aviadores, que localizaron los contingentes facciosos, comunicando al alto mando su posición exacta.

Las tropas rebeldes fueron sorprendidas por las gubernamentales, huyendo a la desbandada, abandonando armas, prendas personales y 20 camionetas, camiones y automóviles de turismo abarrotados de víveres, armamento y municiones, incautados por los defensores de la República.

Elogio a los jefes leales

Conversando con algunos de los milicianos, no han dejado de admirar con entusiasmo a los nuevos jefes de su columna: «¡Vaya hombre que es el teniente coronel Sánchez Paredes! ¡Y no te digo nada del comandante Rojo!», exclamaban.

Uno de ellos añadió que el avance de hoy en este frente es uno de «los hechos de guerra más bonitos y mejor dirigidos de cuantos hemos realizado para aplastar a los insurgentes. Todo está medido, hasta en sus menores detalles: la aviación actúa de la forma en la que puede rendir la máxima eficacia y el movimiento de las fuerzas de infantería se lleva de una forma que ha permitido la ausencia de bajas».

También nos han hecho saber algunos oficiales que es cuestión de dos o tres días que logren derrotar a las columnas sublevadas. Para ello, dice, «es necesario limpiar de enemigos esta parte de la Sierra, la más abrupta, con lo que se logrará el rápido avance por el llano, estableciendo contacto con las columnas leales que operan en Guadarrama, Navacerrada y Villacastín».

Por último, es unánime la opinión de que, estando la casi totalidad de las montañas en poder del Ejército republicano, lo restante costará «poco trabajo, máxime habida cuenta de la acertada organización por parte del alto mando».

El ministro de la Guerra, en el frente

Dos horas después de comenzar el avance de las tropas fieles a la República, el ministro de la Guerra, Luis Castelló, se presentó en el frente, sin precio aviso, inspeccionando la organización de los servicios y comprobando el estado de la moral de sus hombres, tanto en las tropas como en las milicias armadas.

Posteriormente el general se trasladó a Buitrago, donde permaneció al corriente de la operación militar, gracias a los frecuentes y detallados informes que le fueron enviados.

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