Estabilización del frente en la sierra de Madrid bajo el mando de Castillo y Burillo
Guadarrama. Nuestro corresponsal en el frente nos informa de que el sector central de la sierra de Guadarrama hoy está marcado por una intensa actividad bélica destinada a frenar el avance de las tropas sublevadas hacia la capital.
Tras los enfrentamientos de los días previos en el Alto del León, el frente presenta hoy una fisonomía de resistencia heterogénea pero bajo una dirección militar más definida.
Bajo la supervisión del general José Miaja desde Madrid, el mando en el terreno ha recaído en oficiales profesionales que intentan organizar el mosaico de combatientes. La Columna Castillo, dirigida por el coronel Enrique del Castillo, ha sostenido el peso de los combates en el pueblo de Guadarrama y sus inmediaciones, manteniendo el fuego de artillería contra las posiciones nacionales que intentan descender desde el puerto.
Consolidación de Navacerrada

En el flanco de Navacerrada, la situación se mantiene estable gracias a la Columna Burillo, liderada por el comandante de Asalto Ricardo Burillo, quien ha logrado consolidar este paso vital para evitar el envolvimiento de las fuerzas gubernamentales.
El Batallón de Acero, unidad de choque del Quinto Regimiento, ha operado en los puntos de mayor fricción del sector central. Bajo la dirección de cuadros del partido como el entonces jefe de milicias Enrique Líster, este batallón ha dotado de rigor táctico a las líneas de defensa, actuando como reserva móvil para taponar las brechas abiertas por la artillería enemiga.
El dispositivo defensivo se completa con una presencia coordinada de diversas fuerzas:
- Fuerzas de Seguridad: Guardias de Asalto y Carabineros operan en la primera línea, aportando la experiencia técnica necesaria en el manejo de ametralladoras.
- Ejército Regular: Destacamentos del Regimiento de Ferrocarriles de Leganés apoyan las tareas de fortificación y mantenimiento de las vías de comunicación.
- Milicias Sindicales: Voluntarios de la UGT y la CNT refuerzan las laderas del Cerro Piñonero, sufriendo el desgaste de los contraataques de las columnas del general Mola.
Al cierre de esta edición, la llegada de refuerzos y la dirección técnica de jefes como el coronel Castillo y el comandante Burillo han logrado, por el momento, estabilizar un frente que días atrás amenazaba con desmoronarse ante el empuje de las tropas procedentes de Castilla y León.
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