Detenido el escritor Muñoz Seca por un grupo de milicianos en Barcelona
Barcelona. El sol de mediodía cae a plomo sobre la Plaza de Cataluña. En una ciudad tomada por las patrullas de control de la FAI (Federación Anarquista Ibérica) y de milicianos armados tras el reciente estallido de la contienda, un hombre camina tratando de ser invisible. Es Pedro Muñoz Seca, el autor que ha hecho reír a toda España, pero hoy su rostro no refleja comedia alguna.
Muñoz Seca, que se encontraba en Barcelona para el estreno de La tonta del rizo, intenta llegar a la estación para huir hacia Madrid, donde cree que estará más seguro.
El encuentro fatal
Junto a él camina su mujer, Asunción. Al cruzar la plaza, la mala fortuna se cruza en su camino. No es una investigación policial lo que lo detiene, sino el reconocimiento fortuito. Un individuo, que algunos testimonios identifican como un antiguo empleado o simplemente un espectador que lo reconoce de las fotografías de las carteleras teatrales, da la voz de alarma: «¡Es Muñoz Seca! ¡El escritor de los reyes!».
La detención
En segundos, el hombre que personificaba la sátira contra la República se ve rodeado. La patrulla de milicianos lo intercepta. No hay resistencia física. Con la elegancia que lo caracteriza, Muñoz Seca intenta mantener la calma mientras es conducido a la Comisaría General de Orden Público. Asunción queda atrás, viendo cómo su marido desaparece entre el tumulto de camisas azules y fusiles.
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